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19,07

Los primeros 19,07 kms llegan acompañados de la lectura de David Le Breton, Elogio del caminar, y me ayudan a ir aclarando algunos aspectos del proyecto. “Me han prohibido recorrer una ciudad, ir a un punto determinado; pero me han dejado el Universo entero; la inmensidad y la eternidad están a mis órdenes” (Maistre, 1946, 158). (…) Sólo así la marcha no se ve obligada a permanecer prisionera en una vasta geografía: puede conformarse con un espacio reducido, ya que la calidad de la mirada lo es todo. O, al menos, el caminante forzado a quedarse en su casa puede intentar convencerse de ello para reencantar lo que en un primer momento es percibido como una inmovilización y que no puede ser transformada para liberarse de ella y permitir al espíritu volar en libertad.” Este tránsito, la transición que acometo, tiene algo de inmovilidad, de circuito cerrado que se extiende.