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Beatriz me lanza preguntas que no sé responder, pero me quedo pensando en ellas. También en lo que hago. Nuevamente Paz Rojo, con una notas que publica sobre la tercera sesión del laboratorio, alcanza a definir la corriente en la que me encuentro y tal vez, responda a Bea. “Lo que necesitamos no es un arte que lucha contra la situación actual, no es un arte que se sienta bien, porque piense que emplea la resistencia. No necesitamos un arte que combata el sujeto liberal con o en contra. Necesitamos un arte que sin embargo lo aborde exactamente tanto a favor y en contra. A favor de su excesiva debilidad. Necesitamos un arte que de tan débil, esté a un paso de la auto-aniquilación, de lo que sea, de ser sólo algo, por algo, no importa qué, ni más ni menos. Un arte-algo, no obstante específico, un arte que no pide atención y que está atento, que te mantiene y no te mantiene ocupado, que se preocupa y se despreocupa al mismo tiempo, un arte contradictorio y a la vez no. Un arte que es sólo algo, no importa qué, y por tanto también y necesariamente un arte a un paso de abandonar toda perspectiva, que se pierde en el horizonte, y por eso, quedándose dentro, “deviniene solo”.

Este es un arte que busca una ontología plana – y lo digo en serio – ontología plana – ninguno de los dos anteriores, ni lo de arriba [trascendencia] ni el de abajo [inmanencia].(…) Los vampiros buscan la salvación y los hombres lobo el sentido. Lo que necesitamos es un arte zombi: Los zombis no tienen esperanza, no necesitan (el) otro lado, no sienten arrepentimiento, no tienen conciencia de que están liberados de la vida. Los zombies no son sujetos, están des-individualizados, son absolutamente y solamente planos, no son más que algo, no importa qué.