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“Si, estamos muy contentos con el trabajo que habéis realizado en Extensión Universitaria”… sólo son palabras vacías. Extensión se planteaba como un espacio más en la formación del estudiante de Bellas Artes, que le ayudara a trazar puentes, a generar redes, a indagar en disciplinas que no veía en el currículo oficial o no con la suficiente profundidad, objetivo siempre compartido con la sección departamental de Historia del Arte (¡Beatriz Álvarez, te tomo prestado el maravilloso dibujo!) que, entre otras, cumple la función de abrir mundos, de dar soporte conceptual, de ampliar los modos de hacer y entender el arte… y todo eso desde la experiencia que tienen sus docentes de la especificidad de sus interlocutores los estudiantes-creadores. Los que hemos tenido la suerte de contar con su maestría sabemos de su posición central en nuestra formación. Por eso la aseveración con la que abro el post es incompatible con el grave ataque que se está produciendo hacia ellos y que ha comenzado con una saturación de docencia entre su profesorado y el intento de que dejen o reduzcan la oferta de asignaturas como “Últimas tendencias” o la dirección de TFM. Esto no supone, únicamente, una pérdida para los docentes sino la conformación ideológica de los futuros estudiantes, incapacitándolos para la construcción de sentido, para su expansión. ¿Nos quedaremos nuevamente callados?