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Carmen Dalmau y yo estamos dando forma a CONVIDADOS la que será la exposición inaugural del Centro de arte y holografía Dados Negros-Fundación Pepe Buitrago. Este proyecto audazmente quijotesco, es una iniciativa de Mercedes y Pepe Buitrago en el corazón de la Mancha, Villanueva de los Infantes para ser concretos. Después de 4 años las obras ya están finalizando y es realmente impresionante lo que pueden los cuerpos, lo que pueden los sueños. Así el día elegido para concluir la travesía y llegar a Atenas, el 4 de octubre, coincidirá con la inauguración de la Fundación. Será una jornada intensiva y ritual con muchas piezas concebidas específicamente para la ocasión en las que estarán presentes la celebración de los espacios, su iniciación, los banquetes, las huellas de la memoria arquitectónica. Los artífices son Isidoro Valcárcel, Fur Alle Falle, Los Torreznos, Belén Cueto, Pepe Murciego, María Sánchez, Mateo Maté, Greta Alfaro, El Enigma de la Fruta, Amaya Hernández, David Crespo, Arantxa Boyero, Fernando Baena y Jose Jurado. Así que este post funciona como una invitación para recorrer los últimos kilómetros del camino juntos, un save the date de cara a la inauguración para compartir con aliados y maestros este espacio constituido como rebelión que ya engendra placer.

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La búsqueda de aliadas para compartir camino se va entretejiendo y Nanni Balestrini me «presenta» el «seminario Euraca» un proyecto de lectura y escritura de «eso que a veces se llamaba «poesía» y otras veces simplemente «Romance». Consiste, pues, en una investigación en las lenguas y lenguajes disponibles, los lectos y los procedimientos, las letras y los libros y en algo así como los commons líricos, para llegar a escribir en otros términos, más oportunos al presente, que opongan resistencia verbal local exuberante a tanta lengua muerta que se oye estos días por ahí.» Euraca lo coordinan María Salgado y Patricia Esteban y ha itinerado por Intermediae, Matadoiro, Cruce… convirtiéndose en un laboratorio colectivo. Después de la primera fiebre que experimenté leyendo sus objetivos y bajándome materiales, que espero ir procesando a lo largo del verano… sólo destacar dos ideas: se llaman Euraca porque está hecho en territorio PIIGS, una poesía pig que se pregunta por la nueva pobreza que acaba despectivamente en ca y que ya vivían antes otros. Euraca porque mira con fascinación las potentes poéticas que se hacen hoy en Argentina, en México, en Chile, en Perú, el cartonerismo, el pop, las resistencias de la lengua mapuche o, para el caso, del rap de las banlieus.

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Mi interlocutora privilegiada es Beatriz, que con sus referencias, hace saltar por los aires, literalmente, cualquier nicho de seguridad al que me pueda aferrar. En este caso la recomendación-regalada ha sido Nanni Balestrini, un autor italiano y luchador que inventa un método en el que lo aleatorio se une a lo elegido para conformar bellas poesías. La repetición y combinación de los párrafos van dotando de sentido los escenarios propuestos en Blackout un libro editado por Acuarela Libros. Ya desde el prólogo, nuestra posición se altera necesariamente: «(…) una obra auténtica (libro, cuadro, música) sirve para hacerte ver algo distinto o, mejor dicho, para cambiar tu modo de ver, de percibir las cosas y el mundo, sirve para iluminar tu mirada sobre aspectos de la realidad que te son desconocidos, para sacudirte por un instante de tu estado habitual de robot sonámbulo. Para despertarte, aunque sea por pocos instantes, dándote el vértigo de algo desconocido, que infringe las normas y las reglas en las que vives encajonado y anestesiado. Albergo serias dudas de que llegues realmente a tener una mirada nueva, amable lector. Estas páginas, podrán, así lo espero, dejarte vislumbrar que, detrás de las palabras de los periódicos y de la televisión, detrás de la violencia de la información mediática que casi siempre nos cuenta una versión deformada y falsa de las cosas del mundo, se abren abismos que revelan realidades ocultas e inquietantes. No tienes más que revolver un poco las líneas, desplazar el punto de vista, rechazar lo déjà vu…  No obstante, si por un casual te viniera alguna vez en la vida un impulso repentino e irresistible de romperlo todo, ójala por una vez no te contengas, deja que salgan las toneladas de violencia no expresada que durante tantos años te has estado tragando y enviando a la trituradora dentro de ti. Déjala explotar en un gesto demencial, que de solo pensarlo ahora te pone los pelos de punta: agarra una buena piedra y, con mucho cuidado de que nadie te vea, tírala hacia arriba con todas tus fuerzas contra, a tu elección: a) el careto del cartel publicitario; b) el semáforo rojo; c) la luna llena; d) el gato encima del muro; e) el banco de la esquina…»

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Aquí os presento mis materiales de trabajo: zapatillas, mochila, libros alternos, pantalón corto, paraguas a veces, camiseta, ipod, gps, cámara de fotos y el ordenador para escribir las entradas al blog ¿Cuál es la dinámica de trabajo que sigo para desarrollar la travesía? Ha ido variando con el tiempo… durante las primeras semanas intentaba hacer las sesiones del camino de una tirada, que se prolongaba durante aproximadamente tres horas, de las cuales una era corriendo y dos caminando. Después el cansancio y las ocupaciones me llevaron a dividir el camino en diversas etapas (hasta cinco en un mismo día). Intento recorrer aproximadamente 20 kilómetros cada día, porque cuando no lo hago después tengo que recuperarlos, si quiero alcanzar las 122 etapas. Esta semana me he propuesto hacerlo en dos sesiones 7 de la mañana y 7 de la tarde, veremos qué tal me encuentro… Además estreno zapatillas, después de seis meses en el armario esperando el mejor momento: ha llegado.

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Pasear el Botánico siempre es un placer, esta mañana estaba pletórico. Tenía curiosidad, además, por visitar la exposición que comisaría Cristina Zelich, Tan lejos, tan  cerca que recoge algunos nombres clásicos del documentalismo fotográfico de los años 70. Enfrentada a las comunidades rurales que reflejan estos autores, en los que la religión, lo esotérico, los rituales festivos o tradicionales aparecen con tanta potencia no dejaba de preguntarme por la vuelta de una serie de modelos bastante «reactivos», de ahí lo acertado del «tan cerca» del título… Y sin embargo también pensaba en algunos amigos, Galileo, Iván… que han vuelto a la tierra, desde la city. La experiencia actualizada de una comunidad rural mestiza, la imposibilidad de lo «exótico» que estudiaba Iguacel… son interrogantes abiertas para mí.

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Parece que la actividad empieza a disminuir y llega mi momento de ponerme al día con las exposiciones madrileñas. Decido visitar primero Playgrounds. Reinventar la plaza en el Reina Sofía. Sólo llego a la mitad, volveré mañana a terminarla: me enredo en las reflexiones y las interpelaciones que se me hacen, como peregrina de esta travesía: la necesidad de rescatar una imaginería de lo maravilloso, los parques y jardines dedicados al juego infantil en los miles de junk playgrounds documentados por Nils Norman. Reunir todo tipo de chatarra para que los niños puedan trabajar dice Carl Theodor Sorensen, «por supuesto tendría una apariencia espantosa». Y sin embargo «en los desechos del mundo nace un mundo nuevo: nacen leyes donde no hay ley» le respondería Pasolini. Son estos nuestros solares, nuestros terrenos baldíos, los descampados en los que poder reintegrar la potencia de la experiencia del descanso, tan degradada por nuestro trabajo a tiempo completo como agentes económicos…

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Mundo de roles, en este caso la paternidad. Me seduce un título en la biblioteca Cartas a mi hija de Scott Fitzgerald, que no pasa de un puñado de recomendaciones para una adolescente y la preocupación por el tipo de persona en que se convertirá (holgazana, seductora, responsable, caprichosa, presumida) aunque a veces sale a flote el escritor. Sin embargo me llama mucho la atención el modelo de paternidad que seguía Fitzgerald y eso que hablamos de la intelectualidad del país… Desde los 11 años el padre asume todos los gastos derivados de la educación y otras necesidades básicas y la correspondencia a su hija con una frecuencia casi mensual. No hablemos ya de los encuentros personales que tienen lugar un máximo de tres veces por año si entre medias no surgía un rodaje o alguna ocasión laboral que aplazara el encuentro. Esta situación se vivía sin ninguna sensación de desamparo hacia la menor y con la completa convicción de que se estaba haciendo «lo que se debía». Hay que aclarar que la madre en aquella época padecía una enfermedad por lo que tampoco estaba a cargo de la pequeña. Sería una estupidez por tu parte ganarse enemigas entre esas chicas. Por muy tontas y fanáticas que te parezcan ahora, algunas de ellas ocuparán posiciones de fuerza en esa sección. Tienes que mostrar cierta cortesía ante las ideas. No puedes desdeñar, ni cuestionar ni negar el hecho de que existe un movimiento organizado en todo el mundo ante el cual tú y yo, como individuos, somos menos que polvo. Un día que te sientas brava e insolente y no te hayan invitado a un acto de la universidad, lee el capítulo Das Kapital sobre «La jornada laboral» y dime si vuelves a ser la misma persona. Es inevitable el contraste con la despedida de su hijo que recoge Marquerie en el pliego que os leía la semana pasada: Mil aviones; se van y me joden las entrañas. Los aviones nunca me han gustado, no me dan miedo, pero me dan asco (…) Pero lo que más me jode es ver cómo se van y mucho más si tú vas dentro. Suena el teléfono: tu dulce voz de niño hombre. En el fondo no es nada nuevo, hablamos de la construcción de roles, del contexto de la época, de las costumbres y sin embargo puede ser una ocasión para pensar los vestidos que llevamos puestos, que no son inmutables.

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Beatriz ha bautizado la LENOTECA y además del nombre le ha regalado cuatro cuentos que son pequeñas joyas para disfrutar, hedonismo puro de las ediciones por ella seleccionadas: las ilustraciones, el movimiento de algunas páginas, los papeles… Hacía tiempo que no sentía ese placer, detenidamente, por el «objeto» libro. Entre esta pequeña colección, había un ejemplar de Jimmy Liao, Esconderse en un rincón del mundo que me permitiría a mi entender un poco mejor las sensaciones de los pequeños: «Puedes jugar en un jardín, pero con cuidado de no pisotear las hermosas y delicadas flores. El viento te acaricia suave y las mariposas aletean gráciles. El armario mágico y misterioso está en la linde del bosque. De vez en cuando, un niño con una sonrisa de oreja a oreja abre la puerta y grita jubiloso hacia el cielo: «¡He vuelto! ¡Ya vuelvo a estar aquí!.» Son mundos que se abren y que se extienden con la editorial Media Vaca, qué de gente maravillosa con la que compartimos la travesía.

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Ya se ha inaugurado el Salón de verano, una exposición de 20 jóvenes de la Facultad de Bellas Artes, comisariada por Tania Pardo en la Junta de Distrito de Moncloa. ¿Qué palabras podemos compartir con ellos, aliados naturales, que se gradúan después de cursar sus estudios en una «crisis-continua-y-crónica? Que no juguemos a su cansancio, que aspiremos a modificar las que nos han dicho que son «las nuevas reglas del juego». Que busquemos todo para volver a aprenderlo. En este recorrido mental encuentro un libro en la «Vázquez Montalván» (la biblioteca de mi barrio) que lleva el sugerente título de Escrito a Mano y es de Michael Ondaatje:

Con todos los virajes de la historia

no puedo imaginarme tu futuro.

Desearía soñarlo, verte

adolescente, como vi a mi hijo,

ya con tu aire filosófico

tropezando en la velocidad de la ciudad.

Y más allá no puedo adivinar un futuro.

Y no sé cómo acabaremos

ni dónde.

Aunque sé una historia de mapas, para ti.

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«Aquí no hay agua sino sólo roca
roca y no agua y el camino arenoso
el camino que serpentea arriba entre las montañas
que son montañas de roca sin agua
si hubiera agua nos detendríamos a beber
en la roca uno no puede pararse ni pensar
el sudor está seco y los pies sobre la arena
si al menos hubiera agua entre la roca
muerta boca de montaña de dientes cariados que puede escupir
aquí no puede uno ni pararse ni acostarse ni sentarse
ni siquiera hay silencio en las montañas
sino seco trueno estéril sin lluvia
ni siquiera en las montañas hay soledad  
sino sombríos rostros rojos que gruñen y sonríen con desprecio
desde puertas de casas de barro agrietado
si hubiera agua
y no roca
si hubiera roca
y también agua
y agua
un manantial
un charco entre la roca
si al menos hubiera el rumor del agua
no la cigarra
y la hierba seca cantando
sino rumor de agua sobre una roca
donde el zorzal ermitaño canta en los pinos
plip plop plip plop plop plop plop
pero no hay agua
¿Quién es el tercero que siempre camina a tu lado?
Si cuento, sólo estamos tú y yo juntos
pero cuando miro adelante por el sendero blanco
siempre hay otro caminando a tu lado
deslizándose envuelto en un pardo manto, encapuchado
no sé si hombre o mujer.»
Una de las búsquedas en esta travesía era encontrar descampados, lugares abandonados, espacios para la ocupación. Por eso la recomendación de Beatriz del poema de T.S. Eliot Tierra Baldía sonaba tan apetecible y adecuada. (Pequeño paréntesis: ¡¡agradezco cualquier referencia o recomendación bibliográfica que se les ocurra mientras van leyendo estas páginas, bienvenidos los comentarios!!). Cogí de la biblioteca de mi barrio un ejemplar de Cátedra, de bolsillo, bastante feo, aunque era una buena edición comentada que me vino de perlas, porque el texto me resultó críptico y tardé bastante en asimilarlo (si es que lo he hecho). Pero este pasaje aquí compartido me ganó…