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La transición pasa por el cuerpo, la encarnación, buscar un cambio. Esto implica inevitablemente pensar cómo nos alimentamos, qué productos ingerimos a diario. Nos lo decía Mercedes el otro día, que buscará en los alimentos una cura o prevención para la enfermedad. He estado leyendo, apasionadamente, aunque no sé qué y cuánto de científico tendrán, dos libros que se plantean este tema. Hoy os voy a contar sobre el primero, que es del Dr. Perlmutter y se llama Cerebro de pan. Básicamente lo que viene a decir es que la pirámide alimenticia no está bien planteada y que sometemos a nuestros cuerpos a un exceso de harinas refinadas, hidratos de carbono y cereales en general. Según Perlmutter, neurólogo de profesión, esto conlleva una epidemia de casos de diabetes y afecciones como el Alzheimer, que se podrían prevenir aumentando la ingesta de grasas buenas y proteínas. También hay una parte que me ha interesado mucho y que está relacionada con la importancia del ejercicio: “La tendencia científica emergente sobre la evolución humana y el papel de la actividad física da un nuevo significado a la frase “ejercitar la memoria” (…) triunfamos como especie recorriendo distancias largas porque podíamos correr o caminar durante más tiempo que muchos otros animales. Esto nos ayudó a convertirnos en los humanos inteligentes que somos hoy en día. Cuanto más nos movíamos, más mejoraba nuestro cerebro”… eso sí, hay que empezar a madrugar de nuevo, porque el calorazo nos está dificultando la tarea, aunque hasta ahora las planificaciones que hago no triunfan en absoluto.