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Hoy hemos acompañado bailando durante una hora y media a Gloria&Robert que proponían una maratón de baile, a partir de la película Danzad, danzad, malditos (1969) de Sidney Pollack, cuyo acontecimiento central es un maratón de baile, que se celebra a principios de los años 30 en EE.UU. A priori, solo deben seguir una regla básica para poder llegar al final del maratón: no pueden dejar de bailar. No obstante, con el paso de los días (más de 50 días consecutivos: más de 1200 horas), esta regla se traduce del siguiente modo: los participantes no pueden dejar de moverse («bailar» indica que tienen que permanecer en postura vertical realizando algún tipo de movimiento vagamente coreográfico: sus rodillas no pueden tocar el suelo). El maratón finaliza cuando solo una pareja permanezca en la pista. De este modo, el concurso se va transformando poco a poco en una experiencia radicalmente agotadora. Aunque no se aceptó a ninguna persona que mostrara síntomas de enfermedad o debilidad, algunos de los participantes sufrieron lesiones musculares, ataques al corazón o crisis nerviosas agudas. ¿Por qué? ¿Acaso ese premio justificaba un esfuerzo y un sufrimiento de este tipo? La cuestión excede un argumento racional. Parece obvio que todos diríamos que no: no vale la pena. Sin embargo parece que nadie tiene otra opción. Pues eso, 2014, a elegir nuestro cansancio.

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Hoy he asistido, por segunda vez, a la proyección de Dancismo, de Paz Rojo y Emilio Tomé. Una nueva oportunidad para ahondar en lo «extra» como potencia de acción. Ahí estaban los cuerpos, desde la salida de los trabajadores fabriles de la película de los hermanos Lumiére al tiempo de descanso en un plano secuencia interminable… de Charles Chaplin y Peter Sellers en El guateque… a los movimientos de las revueltas de los PIGS del Mediterráneo. Instigar esa potencia y rumiar la pregunta sobre qué saben hacer los cuerpos, qué están olvidando, qué no les permitimos hacer, son cuestiones que acompañan nuestro camino extraabsurdo.

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El camino resulta estimulante, los encuentros a los que asisto ayudan, como bien dice Belén, a salir del espacio de confort, a repensar todas las prácticas, incluidas las docentes. Radicalizar la pedagogía con ayuda del humor, de la ironía. Ayer por la noche, de la mano de Mari Matre Larsen, Norberto y Jaime Llopis en una pieza que se preguntaba ¿Qué me «hace» este objeto? ¿Qué «quiere» este objeto de mí? ¿Qué me «puede» este objeto? Stuff exploraba las distancias entre el objeto y el sujeto, la locura de ser un objeto, la locura de establecer conexiones entre objetos o entre personas y objetos. Jaime piensa que Norberto es un poco «mapa», Mari es bastante «silla», Jaime siempre pensó que era mucho más «lámpara» de lo que de hecho es, Norberto bailó «planta» para nosotros, cuando sea mayor, Mari quiso ser «pisapapeles», todos devenimos tan «fruteros». Lo dieron todo en escena, incluso un libreto precioso, para revisar en los descansos de esta travesía.

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El domingo asistí a la presentación de Aitana Cordero, aunque al inicio parecía haber resonancias de la noche anterior (y es que hay preguntas que flotan en el aire) después llegaron algunos de sus intereses artísticos recurrentes como el “encuentro entre cuerpos”, la intimidad, la “senxsualidad”, la fisicalidad de la violencia y la exploración de los protocolos y convenciones de las artes escénicas. Otros intereses que suelen integrarse en sus procesos y creaciones son la filosofía, la literatura, los estudios de género, la pintura y la gastronomía.“Me interesa el concepto de ‘entrenamiento’. Insistir en una práctica hasta obtener objetivos, trabajar con el cuerpo que se mueve, el cuerpo que piensa, el cuerpo que crea, el cuerpo en transiciones, en el cansancio, en el cambio.»

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La tarde discurre entre las propuesta-conferencia de Diego Agulló que trae sus DANZAS PELIGROSAS al Torreón de CasaEncendida que en su análisis de términos destaca la travesía como un «viaje transversal. Recorrido que atraviesa por el medio un espacio o estructura» en eso estamos y así terminamos la noche, de la mano de Eva Meyer-Keller (en la imagen) y sus PULLING STRINGS que abren un camino para pensar la tercera vía, la de la acción reapropiada. No se pierdan las propuestas, que todavía queda mucho programa hasta el 22!!

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Desde ayer compartimos con Paz Rojo la propuesta ¿Qué puede un cuerpo? que ocupará La Casa Encendida hasta el 22 de junio. Algunas de las notas del laboratorio de Pre-producción: «Todo está organizado en el supuesto caos. La era de la precariedad. Las prácticas emancipadoras de la subjetividad. The Grand Union. Responder al contexto transformando las formas de producción. Subjetividad y modelos de emancipación. Democratizar el movimiento. Democratizar el cuerpo. El movimiento es del pueblo. Todo se mueve. Interrupción de la narratividad coreográfica. Yo marca. Valor de la marca. Marcas individuales. Estar juntos. Movimiento crítico. Improvisaciones que enfrentan marcas de valor. Hacer libre o producir. La vida al servicio del trabajo. Salir de la coreografía. Liberar la relación con los objetos. Dejar a las cosas que hagan. Liberar la relación entre sujeto y objeto. Modernidad. Garantizar la vida y posponer la muerte. Ser, ser, ser, ser. La muerte está entre nosotros. La vida desnuda. No hay vuelta atrás de la condición precaria. Irreversibilidad. Materialismo. Neoliberalismo. Nos estábamos escondiendo. La libertad estaba condenada al fracaso. Morir conscientes. Autonomía. Coreografía sin futuro. Moverse políticamente. Recuperar la experiencia. Estar perdido. Dejar de hacer. Desindentificarse. Soltar las relaciones. Relajar la forma. Las financias en los afectos. Las finanzas en los cuerpos. Network. Compartir sin experiencia. Trabajadores materiales, no ideológicos. El anónimo. El extra. El cualquiera.» Su blog tiene muchos materiales apetecibles para seguir entrenando ideas.