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Mañana en el Molar, con zapatitos de tacón, todo listo para escuchar a Sef+Albufera en un concierto matutino child friendly. Si, la amistad, postergada y necesaria como agua de mayo. Beatriz me manda una cita del Palacio de la luna de Paul Auster: “Yo había saltado desde el borde del acantilado y justo cuando estaba a punto de dar contra el fondo, ocurrió un hecho extraodrinario: me enteré de que había gente que me quería. Que le quieran a uno de ese modo lo cambia todo. No disminuye el terror de la caída, pero te da una nueva perspectiva de lo que significa ese terror. Yo había saltado desde el borde y entonces, en el último instante, algo me cogió en el aire. Ese algo es lo que defino como amor. Es la única cosa que puede detener la caída de un hombre, la única cosa lo bastante poderosa como para invalidar las leyes de gravedad.” Los aliados de vida, dispuestos a ayudarnos a transitar el abismo.

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El próximo viaje a Asturias intentaré no traer ningún libro y bucearé sólo en la biblioteca de mis tíos. Hoy encuentro, a la hora de la siesta, un librito que se llama “Canciones de lucha y esperanza” de enero de 1970 editado por la revista “Estudios” ¡Qué mejor que cantar por el camino! Canciones cantadas en momentos de alegría o de pesar, entonadas por el pueblo, por los ejércitos populares o las milicias. El sonido de la canción es “un golpe al invasor, es un muro en la defensa, es un arma contra la injusticia”. Hay himnos y marchas, canciones revolucionarias internacionales (de Cuba, de Rusia, de España, de México), canciones folklóricas de lucha y esperanza. Cantamos y luchamos y encontramos esta maravilla Mazúrquica modérnica de Violeta Parra:

Me han preguntádico varias persónicas
si peligrósicas para las másicas
son las canciónicas agitadóricas:
¡ay, qué pregúntica más infantílica!
Solo un piñúflico la formulárica,
pa’ mis adéntricos yo comentárica.

Le he contestádico yo al preguntónico:
cuando la guática pide comídica
pone al cristiánico firme y guerrérico
por sus poróticos y sus cebóllicas.
No hay regimiéntico que los deténguica,
si tienen hámbrica los populáricos.

Preguntadónicos, partidirísticos
disimuládicos y muy malúlicos,
son peligrósicos más que los vérsicos,
más que las huélguicas y los desfílicos.
Bajito cuérdica firman papélicos;
lavan sus mánicos como Piláticos.

Caballeríticos almidonáticos
almibarádicos mini ni ni ni ni…
le echan carbónico al inocéntico
y arrellenádicos en los sillónicos
cuentan los muérticos de los encuéntricos
como frivólicos y bataclánicos.

Varias matáncicas tiene la histórica
en sus pagínicas bien imprentádicas.
Para montárlica no hicieron fáltica
las refalósicas revoluciónicas.
El juraméntico jamás cumplídico
es el causántico del desconténtico:
ni los obréricos ni los paquíticos
tienen la cúlpica, señor fiscálico.

Lo que yo cántico es una respuéstica
a una pregúntica de unos graciósicos,
y más no cántico, porque no quiérico:
tengo flojérica en los zapáticos,
en los cabéllicos, en el vestídico,
en los riñónicos y en el corpíñico.

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Casi sin darme cuenta, llevo diez años dando clase. Comencé en el curso 2003/2004 en Aranjuez, el curso siguiente 2004/2005 me fui a Murcia durante tres años, desde el 2007/2008 estoy en la Facultad de Bellas Artes de la UCM y del 2010 al 2014 cuatro años de programación en Extensión Universitaria. Toda esta introducción para llegar a que son ya unos cuantos los estudiantes conocidos a lo largo del tiempo. Ayer, tuve dos encuentros felices en Matadero con “ex” de las que ahora soy “fan-total”. La exposición de Teresa Solar Aboud Todas las cosas que no están, narra la historia de una mujer que cruza Estados Unidos siguiendo los pasos del ingeniero y fotógrafo americano Harold Edgerton: la historia y la fotografía acompañadas de una narración en off logran atraparnos en un viaje luminoso en el que se encuentra la mirada fotográfica, la de los murciélagos, la subacuática: “Igual que los pioneros antes que yo, seguí hacia el oeste siguiendo su migración colonizadora de llanuras, colinas y bosques. También seguía los movimientos de Edgerton, que viajaba durante las vacaciones con sus hijos tomando fotografías ultra-rápidas y ahora ya sabemos que los colibríes son la única especie capaz de volar hacia atrás con la misma eficiencia que hacia adelante.” He oído alguna voz suspicaz con el hecho de que dos de las últimas becas de la Fundación Botín hayan ido a parar a miembros o colaboradores de RAMPA, pero yo no puedo más que congratularme de que se reconozca el trabajo de este grupo sobresaliente de talento entre los que están la propia Teresa, Carlos Fernández Pello, Fernando Baños, Karlos Gil, Paloma Checa o Javier Fresneda. Después, concierto especial de Alondra Bentley (ex de Murcia) para niños, un auténtico lujo el amor con que prepara todos los elementos que pone en escena: los instrumentos fabricados por ella, los dibujos, los cuentos, la narración y su espléndida voz,acompañada por Nacho Ruiz en el teclado, xilófono, etc. Son algunos de los encuentros felices en la docencia que celebramos de camino a Grecia.

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La música en vivo hace su entrada en la Travesía con un concierto de los Veranos de la Villa, Calamaro en el Price, que también tiene algo de viaje en el tiempo, a la adolescencia, fin del instituto. Mi primo Pablo había venido por primera vez a España desde Argentina y paseando por la calle Barquillo se cruza con Andrés, todavía un desconocido aquí, pero ya un “abuelo de la nada” en tierras argentinas. Así comienza un encuentro que termina en una visita al local del barrio de Tetuán en que ensayaba con su grupo de aquél momento llamado “Los locos” y empezamos a seguirlos en los conciertos en pequeños locales que daban por Malasaña. Reinventó su personaje en Madrid y después lo que todos sabemos: Los Rodríguez, Calamaro en solitario… ¿Qué supuso este encuentro para cada uno de los cuerpos? El de ayer era una versión snob de Maradona, que ante un público entregado (a su ídolo y a los autorretratos) no pareaban de corear: Yo soy un loco, que se dio cuenta que el tiempo es muy poco…