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La búsqueda de aliadas para compartir camino se va entretejiendo y Nanni Balestrini me “presenta” el “seminario Euraca” un proyecto de lectura y escritura de “eso que a veces se llamaba “poesía” y otras veces simplemente “Romance”. Consiste, pues, en una investigación en las lenguas y lenguajes disponibles, los lectos y los procedimientos, las letras y los libros y en algo así como los commons líricos, para llegar a escribir en otros términos, más oportunos al presente, que opongan resistencia verbal local exuberante a tanta lengua muerta que se oye estos días por ahí.” Euraca lo coordinan María Salgado y Patricia Esteban y ha itinerado por Intermediae, Matadoiro, Cruce… convirtiéndose en un laboratorio colectivo. Después de la primera fiebre que experimenté leyendo sus objetivos y bajándome materiales, que espero ir procesando a lo largo del verano… sólo destacar dos ideas: se llaman Euraca porque está hecho en territorio PIIGS, una poesía pig que se pregunta por la nueva pobreza que acaba despectivamente en ca y que ya vivían antes otros. Euraca porque mira con fascinación las potentes poéticas que se hacen hoy en Argentina, en México, en Chile, en Perú, el cartonerismo, el pop, las resistencias de la lengua mapuche o, para el caso, del rap de las banlieus.

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“Aquí no hay agua sino sólo roca
roca y no agua y el camino arenoso
el camino que serpentea arriba entre las montañas
que son montañas de roca sin agua
si hubiera agua nos detendríamos a beber
en la roca uno no puede pararse ni pensar
el sudor está seco y los pies sobre la arena
si al menos hubiera agua entre la roca
muerta boca de montaña de dientes cariados que puede escupir
aquí no puede uno ni pararse ni acostarse ni sentarse
ni siquiera hay silencio en las montañas
sino seco trueno estéril sin lluvia
ni siquiera en las montañas hay soledad  
sino sombríos rostros rojos que gruñen y sonríen con desprecio
desde puertas de casas de barro agrietado
si hubiera agua
y no roca
si hubiera roca
y también agua
y agua
un manantial
un charco entre la roca
si al menos hubiera el rumor del agua
no la cigarra
y la hierba seca cantando
sino rumor de agua sobre una roca
donde el zorzal ermitaño canta en los pinos
plip plop plip plop plop plop plop
pero no hay agua
¿Quién es el tercero que siempre camina a tu lado?
Si cuento, sólo estamos tú y yo juntos
pero cuando miro adelante por el sendero blanco
siempre hay otro caminando a tu lado
deslizándose envuelto en un pardo manto, encapuchado
no sé si hombre o mujer.”
Una de las búsquedas en esta travesía era encontrar descampados, lugares abandonados, espacios para la ocupación. Por eso la recomendación de Beatriz del poema de T.S. Eliot Tierra Baldía sonaba tan apetecible y adecuada. (Pequeño paréntesis: ¡¡agradezco cualquier referencia o recomendación bibliográfica que se les ocurra mientras van leyendo estas páginas, bienvenidos los comentarios!!). Cogí de la biblioteca de mi barrio un ejemplar de Cátedra, de bolsillo, bastante feo, aunque era una buena edición comentada que me vino de perlas, porque el texto me resultó críptico y tardé bastante en asimilarlo (si es que lo he hecho). Pero este pasaje aquí compartido me ganó…

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Monse
Bueno, esa es mi memoria. Comes una cosa y cagas otra bien diferente. Recorres miles de kilómetros y siempre es para llegar a un sitio. El sitio adecuado. Igual que hacen los animales, buscar el sitio que les conviene. Reconocer el sitio es lo que importa en realidad ¿no?

Carlos
Cada puerta de cada casa me hace imaginar una vida. En cada pueblo, en cada ciudad me imagino a mi mismo con una nueva vida o una vida diferente. No lo puedo evitar, llego a cualquier sitio y siempre me hago la misma pregunta: ¿Yo viviría aquí? ¿Cómo sería mi vida aquí?
Me bajo del coche y busco el lugar o los lugares en los que podrían estar clavados mis recuerdos.”
[Del Pliego 4 Llamad a cualquier puerta – Carlos Fernández López]

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Sigo con los Pliegos, esta vez de Carlos Marquerie, el número 3 de la colección. “Diálogo II. Carlos  Cuántos amigos han compartido conmigo momentos de entusiasmo o dolor a lo largo de los años. Me pregunto qué habrá sido de sus vidas. Tener tiempo para recuperar viejas amistades. ¿Usted a qué se dedica? Yo, a recuperar viejas amistades. ¿Y esa ocupación es lucrativa?, se preguntaría mi interlocutor, y yo le mandaría a tomar por culo. Le diría: vállase a tomar por culo, me está haciendo perder mi tiempo con sus jodidas preguntas. A mi lo único que me satisface es ocupar mi tiempo. Ocuparlo sin más, no pasar por él, ni que él pase por mí.                   No perderlo.                                                                                           No me importa si mi tiempo es productivo.                                            No me interesa entretenerlo, tampoco distraerlo.                                  Sólo quiero ocuparlo.                                                                   Tampoco quiero atraparlo y poseerlo.                                                 Sólo ocuparlo.                                                                                           Yo ocupado en cada instante, sin más, al cien por cien, mi momento, vivir en su duración, sin querer que sea más largo o más corto.         Me obsesiona el paso del tiempo (…) Para evitarlo no paro de hacer cosas. Cosas, es lo mismo qué, hacer, yo solo o con más gente, hacer, hacer y hacer, hacer cosas y la jodida sensación de las manos gordas intentando frenar el tiempo no me abandona.”

¡Qué grande la ocupación del tiempo!! Tendrá algo que ver con la pregunta sobre si nos pertenecen nuestros cuerpos, si la respuesta es si, entonces tenemos la responsabilidad de seguir nuestros deseos…